El nevo coroideo es la segunda tumoración intraocular más frecuente en el ojo1. Su origen es el acumulo de melanocitos en la coroides. El grado de pigmentación dependerá que el acumulo de melanocitos que lo componen contengan melanina. La importancia de el diagnóstico es distinguirlo del melanoma coroideo. El nevo coroideo representa el primer diagnóstico diferencial de melanoma coroideo en el 49%. En Tabla 1 se puede observar la referencia de 12,000 pacientes al paso de 25 años con el diagnóstico inicial de melanoma coroideo y sus diagnósticos definitivos en un centro oncológico oftalmológico2.

Tabla 1. The 2006 Taylor R. Smith Lecture2.

Lesiones Pigmentadas

Lesiones Obscuras no Pigmentadas

Nevo Coroideo

49%

Coriorretinopatia Periferica Exudativa Hemorragica

11%

Hipertrofia Congenita del EPR

6%

Sangre subretiniana o subEPR

5%

Hiperplasia del EPR

2%

Hemangioma Coroideo

5%

Melanocitoma del nervio optico

2%

Degeneracion Macular Relacionada a la Edad (DMRE)

4%

Metastasis a Coroides

1%

Desprendimiento Coroideo Hemorragico

2%

Desprendimiento Coroideo Seroso

1%

Tumor Vasoproliferativo

1%

Otros

<1%

Sindrome de Efusion Uveal

1%

La frecuencia del nevo coroideo en la población general es estimada del 5%. La raza caucásica es la presenta una mayor incidencia 5.6%, la hispana 2.7%, la oriental  2% y la afroamericana con 0.6%1.  No existe una predilección por lateralidad o sexo. La mayoría de los nevos coroideos son diagnosticados en una exploración oftalmológica bajo dilatación ordinaria ya que suelen ser asintomáticos y benignos.

Como diagnosticar un Nevo Coroideo

La presentación del nevo coroideo suele ser de una lesión subretiniana plana o ligeramente elevada (hasta de 2mm) de origen coroidea. Una exploración detallada podrá distinguir el trayecto los vasos retinianos por encima del nevo coroideo. Su coloración puede ser muy variada desde gris/obscura (Foto 1), mixta (Foto 2) hasta amelanica (Foto 3). En la superficie la presencia de drusas (Foto 1 y 3) puede orientar a cronicidad al igual que la presencia de un halo alrededor del nevo (Foto 2). Dependerá de su localización el diagnostico diferencial con otras lesiones benignas. Cuando el nevo se localiza alrededor del nervio óptico se deberá de diferenciar de un melanocitoma. Los melanocitomas dificultan observar los vasos retinianos, es una lesión pigmentada mejor delimitada y elevada. (Foto 4). Cuando el nevo se localizacion en la macular, el diagnostico diferencial puede variar desde sangre subretiniana, DMRE hasta coroidoretinopatía serosa central. En los casos donde el nevo se encuentra en el ecuador o periferia, se diferencia con hiperplasias e hipertrofias del EPR, siendo obscuras, mejor delimitadas y presentan en su interior lagunas o vacuolas que permite observar la vasculatura coroidea.

Foto 1.

Foto 2.

Foto 3.

Foto 4. Nevo Peripapilar vs Melanocitoma Peripapilar

Estudios diagnostico para Nevo Coroideo

Una cuidados exploración en la mayoría de los casos es suficiente para diagnosticar un nevo coroideo. Se puede realizar un estudio de Tomografía Óptica Coherente (OCT). Los nevos coroideos pueden comprimir la coriocapilares en el 94%, presencia de fotoreceptores irregulares en el 37% o perdida en el 43%, despegamiento del EPR en el 8% y sombra coroidea en el 94%.3 El fenómeno de la “sombra coroidea” se debe a que el OCT no permite definir con detalle a través de lesiones pigmentadas por lo que se forma una sombra posterior al pigmento de la lesión. (Figura 1) Las fotografías son el estudio de elección para seguimiento debido a que permite comparar crecimiento en la base de la lesión. La angiografía con fluoresceína o con verde de indocianina muestra bloqueo debido a la pigmentación y son útiles para diferenciar la vasculatura de la lesión cuando se sospecha de melanoma coroideo. En ocasiones cuando la presentación de la lesión es peripapilar se recomiendan los estudios complementarios de Campos Visuales y Ecografía modo de B para descartar compresión del nevo coroideo al nervio óptico.  Se ha documentado la asociación de nevo coroideo y coroideoretinopatia serosa central o neovascularización coroidea. El diagnostico se realiza con OCT y Angiografía con fluoresceína donde se observa la presencia de líquido subretiniano asociado a una hiperfluorescencia usualmente en un borde del nevo coroideo.4 (Figura 2)

Figura 1. OCT de Nevo Coroideo.
A-Sombra Coroidea, B-Compresión coriocapilaris,
C-Fotoreceptores irregulares
.

Figura 2. (A) Angiografía con fluoresceína de neovascularización coroidea asociada a nevo coroideo. (B) Angiografía con verde de indocianina
(C) OCT con nevo coroideo y la presencia de líquido subretiniano secundario a neovascularización.

Diferencial con Melanoma Coroideo

La transformación de un nevo coroideo a un melanoma coroideo es poco común (1:17,000).5 Lo más común es confundir un pequeño melanoma con un nevo coroideo. Los factores de riesgo asociados a que el diagnostico original (nevo coroideo) en realidad es un melanoma pequeño son: ausencia de halo peripapilar o drusas en la superficie, presencia de liquido subretiniano, cercania al nervio óptico, pigmento naranja o lipofuscina, altura mayor de 2mm, acústicamente huecos en ecografía modo B, excavación coroidea y síntomas visuales. Cada factor de riesgo debe de alertar una mayor probabilidad de que se trate de un melanoma coroideo.6

 

Bibliografía:

  1. Jason L. Chien et al. Choroidal nevus: a review of prevalence, features, genetics, risks, and outcomes. Curr Opin Ophthalmol 2017, 28:228–237
  2. Shields, Jerry & Mashayekhi, Arman & Ra, Seong & Shields, Carol. (2005). Pseudomelanomas of the posterior uveal tract – The 2006 Taylor R. Smith Lecture. Retina (Philadelphia, Pa.). 25. 767-71.
  3. Shields CL, Mashayekhi A, Materin MA, Luo CK, Marr BP, Demirci H, Shields JA. Optical coherence tomography of choroidal nevus in 120 patients. Retina. 2005 Apr-May;25(3):243-52.
  4. Callanan DG, Lewis ML, Byrne SF, Gass JD. Choroidal neovascularization associated with choroidal nevi. Arch Ophthalmol 1993;111:789-94.
  5. Singh AD, Kalyani P, Topham A. Estimating the risk of malignant transformation of a choroidal nevus. Ophthalmology. 2005 Oct;112(10):1784-9.
  6. Shields CL, Furuta M, Berman EL, et al. Choroidal nevus transformation into melanoma: analysis of 2514 consecutive cases. Arch Ophthalmol 2009:127:981-987.

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